¿Qué nos pasa?

Permítanme empezar sin rodeos, sin tapujos: la ciencia básica es lo más importante de la ciencia. ¿Qué es la ciencia básica? Es la actividad científica que explora lo desconocido, en cualquier área. Su propósito es aprender más sobre la naturaleza, en todas sus manifestaciones.

La ciencia, decimos con mucha insistencia, es lo que permite que vivamos mejor. Los países que la apoyan y nutren son aquellos que luego prosperan económicamente. Y es verdad. También es verdad que la básica, al ser tan “abierta”, tan aparentemente desinteresada de los problemas “cotidianos” de los humanos, siempre tiene que ser defendida y justificada, incluso en los países donde la ciencia es algo común. Para quienes no participan de la ciencia como una profesión (a veces incluso para algunos que sí), la ciencia básica es en ocasiones considerada como inútil o, con palabras más suaves (hipócritas), como el estudio de caprichos personales. Los científicos, por lo tanto, deben defender su situación y recordarle a las personas que no, que no es así, que la ciencia básica es la que ha permitido que estén vivos, saludables, sin hambre y fuera de la barbarie. Luego, en los países donde el apoyo ha sido constante, lo recuerdan y otorgan el financiamiento requerido.

En países como México la situación es más compleja. Para empezar, el recurso total destinado a ciencia es bajo, insuficiente. De eso, el porcentaje para básica es bajo/medio, aunque en realidad irrelevante ya que si le destinaran el 100% ¡no sería suficiente! (claro, para ser competitivos). Pero ese no es el mayor de nuestro problemas. Desgraciadamente nos entró la “calentura” de que hay que investigar cosas que “sirvan y que generen patentes”.

A ver, con calma. Sí, es absolutamente importante llegar a tener un sistema científico y tecnológico que derive en una infraestructura nacional generadora de tecnología, en todos los sectores, que nos identifique como una nación moderna, organizada y próspera. Aclarado el punto, el problema es que no lo podemos hacer por decreto y sin una ciencia básica de “primer nivel”. En esto, desgraciadamente (¿?), no hay atajos.

Me preocupa mucho que el CONACYT, la instancia pública encargada de la ciencia y la tecnología en México, haya caído en esta peligrosa confusión. Sé que hay personas de ciencia de buen nivel en puestos claves del CONACYT y me preocupa que aún con ello, se caiga en un juego de complacer y seguir lineamientos que tienen un carácter más bien “político” que de sustento (pongo “político” entre comillas porque el término esta devaluado, ¡ojalá fuera político!).

Me explico: desde hace varios años el CONACYT ha estado sacando convocatorias que suenan bonito, pero que se alejan y diluyen el apoyo real a la investigación. Becas para posgrados en áreas que no tienen que ver con CyT (necesarias, pero que no deben de salir del presupuesto – de por sí pobre – dedicado a CyT), convocatorias enfocadas a las empresas con la supuesta intención de “ayudar” (incentivar, motivar, promover, etc.) a que la iniciativa privada decida invertir en investigación, pero que en su mayoría solo terminan desperdiciando el recurso (en el mejor de los casos), convocatorias con títulos y temas que formen parte del discurso en boga, etc. Luego, por otra parte, las convocatorias que estarían dedicadas a la ciencia básica son cada vez más descuidadas. De hecho, su situación es tan claramente empantanada que evidencia una intención por desaparecerlas; “reestructurarlas” dirían quizá las mentes detrás, pero no nos engañan.

No pretendo morder de la mano que me da de comer. No. Yo soy usuario y beneficiario del CONACYT. Participo en convocatorias y recibo recursos. Claro que no me hace un favor, para eso es y nos sometemos, todos mis colegas, a evaluaciones y revisiones. No todo es malo; sin el CONACYT no habría lo poco que hay. Sin embargo, creo que debemos mantener una posición crítica y propositiva ya que veo, con preocupación, que el rumbo está siendo acotado por intereses alejados y confusos, que no toman en cuenta el ámbito científico bien conocido y sin atajos. Creo que muchos de nosotros, científicos, no estamos haciendo suficiente para “defender” la situación y que además nos perdemos, afortunadamente para quienes lo diseñan, peleando por migajas.

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En mi opinión, la estrategia de apoyo e inversión para el desarrollo científico (de cualquier lugar y especialmente de países en desarrollo) debe contemplar, desde su inicio y de manera permanente, dos ingredientes que considero fundamentales (por favor, obviemos que sé que no son los únicos, sino que para mí son dos indispensables):

1.- Tener siempre “resguardada” la ciencia básica. Eventualmente, cuando se llegue al éxito de tener un aparato científico notable y equilibrado, con un financiamiento robusto, el porcentaje a ciencia básica será de lo más pequeños gracias a que crece el total, no a que se distribuye el pobre financiamiento entre muchas áreas. No nos confundamos y recordemos que “básico” no significa otra cosa más que “indispensable”.

2.- Apoyar únicamente la calidad. Esto es muy importante y requiere de una auto-crítica muy detallada y honesta. Por ejemplo, si en algún país o región no existiera la masa crítica de recursos humanos que pudiera generar ciencia de muy alta calidad de manera sistemática, entonces la estrategia deberá enfocarse a primero crear nuevos cuadros, donde se tenga que hacer, para que en un futuro cercano existan los recursos humanos para hacerlo. En el caso particular de México no se tendría que empezar de cero, afortunadamente, ya que existen personas en muchas áreas con un nivel excelente. Lo que no tenemos es, ni de chiste, una masa crítica con calidad internacional. Tampoco contamos con posgrados que logren, de manera sistemática, llevar a nuestros estudiantes al nivel competitivo internacional. Aquí la estrategia creo que ha fallado. Hemos puesto demasiada atención a crear posgrados (muchas veces por las razones equivocadas) que no han logrado despegar y generar el nivel adecuado, insisto, de manera sistemática. Podría pensarse que “algo es algo”, pero ya que no estamos en el siglo XVIII, y obviando los sentimientos patrióticos y nacionalistas que muchas veces dominan el psique del conquistado, en la ciencia y la actividad científica moderna, actual, el “peor es nada” no funciona. Es mejor ir a donde se hace, aprender y hacer. ¿Regresar? Sí, no, no importa. Eso es, en realidad, irrelevante (con matices, quizá, pero irrelevante).

Es una situación y problemática compleja. Difícilmente cambiará por decreto y, seguramente,  cualquier cambio sustantivo requerirá que más científicos se involucren en tratar de proponer y gestionar cambios. Uno de los primeros pasos sería que, entre los mismos científicos, se buscaran consensos y se crearan planes nacionales/regionales de desarrollo , al margen de los “oficiales”. Demostrar una cohesión y nivel de organización independiente, académico y con sustento social, que permita hacer un frente organizado, diverso, sustentado, apartidista y fuerte, que sea difícil de ignorar por su calidad, contundencia y pertinencia (estoy pensando en un esquema de organización sustentado en la calidad y experiencia de los científicos, no en un esquema politicoide/sindical, para que no vaya a haber confusión). Que como comunidad científica seamos también capaces de pensar y actuar en base a los beneficios generales y no solo en los intereses personales/locales de nuestras investigaciones. En otras palabras, que pongamos el ejemplo.

¡Agradecemos sus comentarios!

 

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Maldito dinero

1 Comment

Pero asi es en toda actividad humana sujeta a ser fondeada, por el gobierno o por los particulares; aquí y en China; claro, con mas o con menos recursos económicos pero la presión descrita descrita solo se supera con organización y contundencia en explicar lo que se quiere investigar; con y sin beneficios inmediatos.

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[…] Que impresionante que tengamos esta tecnología a la mano y que con ella podamos prevenir el cáncer de mama. Ahí mismo al hacerme la mamografía, se me ocurrieron al menos dos ideas de como se pudiera mejorar el estudio para que no cause tanta molestia (la compactificación de la tercera dimensión de mis senos sobre la mesilla esa, esta del maaaaal del dolor!) y otro par de ideas referentes a la colaboración que pudiéramos tener con los Radiólogos locales y sus procesos de actualización en Física. Que emocionante sería abordar esas ideas junto con estudiantes, tener financiamiento para perseguirlas a fondo, aunque en el camino hubiera resultados inútiles o negativos, lo normal pues. Los estudiantes que tenemos hoy en día seguro pueden desarrollar tales ideas y proyectos, pero es difícil (N. de la R. lo difícil no es imposible, es solo eso, difícil) generar las condiciones para que eso suceda en Mexico, sobre todo por la situación actual y el enorme recorte a la educación y al desarrollo de ciencia y tecnología (chequen por ejemplo el post reciente de Fefo). […]

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